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Siglo XXI, Siglo de la Innovación en muchos ámbitos y, por supuesto, se encuentra en nuestro entorno industrial y tecnológico, donde nuestra pasión tiene que ser capaz de transmitir el espíritu innovador, la tecnología, la calidad, la fiabilidad y la solidez de cualquier Empresa.

Además, gracias a la Industria 4.0, nos está permitiendo potenciar nuestro crecimiento optimizando y automatizando procesos de forma que seamos mucho más eficientes en nuestro sistema productivo. Al mismo tiempo, la Industria 4.0 nos permite sacar mucho más de nuestros objetivos comerciales como empresa a través de los avances tecnológicos y nos permite mejorar cualquier proceso que llevemos a cabo.

Sin embargo, me gustaría hacer una breve reflexión sobre el tema. Sé que ustedes, lectores, estarán de acuerdo conmigo en lo que he dicho en los párrafos anteriores, que como profesional en el campo de los RRHH, creo que es necesario recordar algo muy importante para las Organizaciones: Las Personas.

Siempre he afirmado, como muchos de los que me conocéis, que las Empresas no existen sin las Personas que las hacen posibles. Dentro de estas cuatro «paredes», la Misión de una Organización queda sin contenido si no tenemos en cuenta a todas y cada una de las Personas que en ella existen. Y, aunque lo sabemos, al final muchas veces esta premisa no se lleva a la práctica.

Para mí este es el principal valor que debemos tener siempre presente en una Organización: LAS PERSONAS. ¿Por qué estoy señalando esto? Porque sabemos que el día a día, en una empresa industrial, está fuertemente marcado por un objetivo claro: Ser capaz de fabricar un producto excepcional con la mayor eficiencia en el menor tiempo posible. Pero, ¿quién es el responsable de esto? No es muy difícil descubrir que somos todos y cada uno de nosotros: Las Personas en la Organización.

Sin embargo, en la vorágine de nuestra vida profesional, perdemos el valor que debemos destacar de todas las personas que forman nuestra Organización, por eso pensamos en ellos sólo como profesionales y no como lo que son. Y esto tiene un impacto directo en la forma en que nos comportamos con ellos, a menudo teniendo un efecto negativo en la forma en que sienten y experimentan su trabajo, lo que resulta en:

– Desmotivación

– Pérdida de confianza

– Falta de iniciativa

– Bajo cumplimiento

Esto demuestra que el talento no se gestiona de manera eficiente y positiva, y sin él no podremos alcanzar el éxito productivo en nuestras Empresas.

Por eso, mi punto de partida para cualquier Organización es poner a las Personas en el centro de su misión, es decir, de nada sirve tener la tecnología y la capacidad de producir un producto innovador, de última generación y de calidad como un objetivo empresarial si no ayudamos a las personas que lo hacen posible.

Entre otras cuestiones importantes, los Profesionales responsables del Talento en las Organizaciones deben:

– Cuidar de su Gente

– Proporcionarles la formación y el desarrollo necesarios.

– Compartir y responsabilizarlos de su función.

– Escuchar su visión y acompañarlos en su desarrollo.

– Establecer vínculos de comunicación entre personas utilizando metodologías que nos acerquen al “crowdsourcing” o Inteligencia Colectiva.

Muchas empresas ya están involucradas de lleno en este cambio de paradigma, ¿y tú? ¿Te unirás a nosotros?

Tenemos mucho de qué hablar y compartir… ¡Más próximamente!

 

Esther Las

Talent Manager en Antonio Mengibar SA